Todo sobre la INFIDELIDAD parte 2

Cómo detectar una infidelidad

Hoy en día es más fácil ser infiel, pero es más difícil guardar el secreto. En la era digital es más fácil encontrar compañeros en el delito, pero a su vez más complicado borrar la huella digital. Te puede delatar un mensaje desde cualquier plataforma, un movimiento bancario o un registro telefónico. En su mayor parte las infidelidades son detectadas a los seis meses, cuando uno se relaja y baja la guardia.

La pareja antes de encontrar una evidencia clara de infidelidad ya tiene sensaciones de que la infidelidad se está produciendo. El infiel suele hacer cambios en su estilo de vida, en sus ocios y en su forma de vestir. Su deseo sexual es muy alto al principio y muy bajo después. Cambian también sus hábitos y la manera de relacionarse con su teléfono o a través de las redes sociales. Podemos observar en este momento que, el infiel está más distante. Incluso más adelante, si aparece el enamoramiento, pueden llegar a sentir incluso asco ante el contacto físico con la antigua pareja. Es posible que incluso en este momento tú tengas la sensación de que has identificado a la persona con quien te es infiel tu pareja, y por lo general, suele ajustarse sorprendentemente a la realidad. Sí, probablemente se trata de ese/a compañer@ de trabajo de quien tanto te habla. Así que si te dejas llevar por las sensaciones puedes saber con gran precisión, cuándo, cuánto y con quién. En el caso de que sufras unos celos patológico, tus intuiciones pueden no ser una guía correcta, así que deberás desconfiar de ellas. 

Sólo la pareja decide qué es ser infiel

Bajo esta premisa, los concursantes del “reallity” la Isla de las Tentaciones deciden en pareja, cuáles son los límites que no desean rebasar: un abrazo, un beso, dormir con alguien, intimar emocionalmente, o simplemente piropear o aceptar piropos. En el caso de que traicionaran la confianza pactada, la sirena de la isla delataría la infidelidad de la pareja.

Igual que en la Isla de las Tentaciones, en la vida real, la pareja también decide cuales son los límites que no desean superar. Estos límites pueden parecer ridículos, pero son necesarios para que la pareja pueda conservar confianza. Desde dar un “me gusta” en Instagram a otra persona, hablar o wasapear con alguien en concreto, expresar inquietudes sexuales en público, citarse con alguien con quien sientas atracción. Hacer sexo con penetración, penetración sin besos, repetir sexo con la misma persona entre muchas otras conductas podrían ser ejemplos de conductas prohibidas para la pareja.

   A veces estos límites están poco definidos porque no los hemos comunicado con detalle. Esta falta de comunicación se produce al dar por hecho que el otro comparte nuestro sistema de valores. La infidelidad es un tema de gran relevancia en la relación. Resulta muy interesante compartir en pareja lo que a cada uno le parece que sería una traición. La falta de acuerdos, de un lenguaje común, en torno a la infidelidad puede provocar malentendidos. La pareja puede decidir adoptar acuerdos que no coinciden con nuestra visión de fidelidad. Por ejemplo, que tener sexo con otras personas, siempre que sea comunicado, no constituye una infidelidad, puesto que está dentro de un acuerdo previo. A veces, ese acuerdo consiste en el tipo de relaciones sexuales que se pueden llevar a cabo, en otras ocasiones en la frecuencia o la duración de estas, aunque no es frecuente llegar a estos extremos. Los demás no somos quienes debemos juzgar los límites de cada pareja. Entre el acto sexual y la ausencia absoluta de sexo hay muchos grados, como el leve tonteo, que puede o no constituir una infidelidad para la pareja. 

La pareja decide si perdona o no una infidelidad

Que perdones o no a tu pareja, no lo decide un psicólogo. Esta decisión sólo te corresponde a ti. Si has leído algún artículo, o visto algún video, donde te aconsejan alejarte de alguien que es infiel, de corta o larga duración, debes saber que esa persona no está siendo profesional. Solo uno mismo debe decidir sobre el futuro de su relación. 

El/la infiel sólo prospera con el/la amante en un 33% de las ocasiones, aunque las veces que ocurre impacta enormemente en su circulo social y especialmente en el resto de las parejas, creando la ilusión de que resulta más frecuente de lo que es. La separación de una pareja precipita separaciones en las parejas cercanas como si de una onda explosiva se tratara. En parejas de larga duración, en rara ocasión se rompe la relación tras una infidelidad. Más bien, es frecuente haber pasado, antes o después, por una infidelidad y haberla superado. 

El motivo más común para quedarse en la relación de fondo es la seguridad. Es más fácil confiar en que la antigua pareja absorberá los conflictos, puesto que lo ha hecho hasta ahora. No siempre las decisiones, sobre si quedarse o no en la relación, se toman en función del amor por el otro.  Existen otros elementos que pueden tener gran peso en el conjunto de la decisión como la seguridad, la familia política, la economía familiar, los hijos, las mascotas, la vivienda actual y cualquier otra cosa que podría perderse con la separación. A estos elementos los llamamos en psicología, refuerzo negativo desde el paradigma del condicionamiento operante. Se puede decir que el condicionamiento operante explica bastante bien gran parte del comportamiento de las parejas. 

Existe una mayor tendencia a abandonar la relación de pareja en:

–  Aquellas personas con la autoestima más alta puesto que su auto concepto no viene ligado a la opinión de la pareja. 

–   Aquellas personas con una personalidad más impulsiva dado que les cuesta más prever las consecuencias de sus actos y sus decisiones suelen ser más atrevidas. Esto también es aplicable a los amigos, ocios y trabajos. 

–  Aquellas personas que no sufren trastornos psicológicos o físicos, puesto que son menos dependientes. 

La infidelidad, una excusa para separarse.

La mayor parte de las veces uno utiliza la infidelidad como excusa para separarse. Esto no quiere decir que la infidelidad no sea dolorosa, pero resulta cierto que la separación, es algo que se deseaba antes incluso de se produjera la infidelidad, y que esta supone una oportunidad fantástica para abandonar una relación desgastada. 

La infidelidad te da la oportunidad de coger perspectiva y decidir si quieres seguir o no en tu relación de pareja. 

  Aunque actualmente tú no seas víctima de una infidelidad, siempre tienes la opción de separarte por el simple deseo de hacerlo. No necesitas una excusa para ello. 

  Las separaciones no deben convertirse en una lucha de poder por ver quién tiene la razón. Esta es una actitud incorrecta que se asocia a personalidades orgullosas. No se deben dedicar energías a hacer campaña para perjudicar al otro en redes y demás foros. Es mucho más interesante dedicar estas energías a la aceptación del duelo y a la mejora personal. 

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