Todo sobre la INFIDELIDAD parte 1

Estudiamos a fondo la infidelidad, porqué se produce, que tipo de personas pueden llegar a ser infieles y respondemos a preguntas tan interesantes como: ¿Tiene algo que ver la víctima de una infidelidad en esa infidelidad? Te dejo el video para que lo consultes.

La infidelidad

La infidelidad siempre ha sido el tema tabú del que no nos gusta hablar, pero abordarlo resulta imprescindible si queremos tener un esquema completo de las relaciones de pareja. Para mi, al ser psicólogo, resulta aún más controvertido enfrentarme a este tema porque cuando hablo de ello lo hago en representación de la ciencia y de mi colectivo profesional. Así que no podré permitirme decir “pienso” o “siento”. Además, la persona que me lee o escucha está sufriendo, por lo que siempre le debo la responsabilidad de ser cauteloso. Analicemos juntos este tema para que puedas tomar decisiones más sabias en tus relaciones. 

La infidelidad y tu autoestima

Una relación de fondo nunca puede competir con el atractivo del amante. La falta de compromiso, la novedad y el halo de prohibición de esta nueva persona, en la vida de nuestra pareja infiel, generará comparaciones que serán inevitables. Sería peligroso comparar dos elementos que no tienen que ver y que, por tanto, no pueden ser comparados. Por ese motivo, no debes compararte con el amante. 

Los seres humanos somos egocentristas, nos sentimos tan el centro de nuestro universo que nos cuesta entender que no todas las cosas que pasan tienen que ver con nosotros. Nosotros no somos el motor que rige el universo, no somos la causa de que las lluvias rieguen o no las cosechas, ni el motivo con el tipo de persona que somos o con nuestros comportamientos. De la misma manera una infidelidad tampoco tiene que ver con nosotros o nuestro comportamiento. Tendemos a pensar que la presencia o la falta de responsabilidad, la buena o mala educación o el sentido del humor de alguien tiene más que ver con nosotros. Sin embargo, tiene siempre que ver con el poseedor de la cualidad y no con el receptor de esta falta de respeto o de cualquier otra cualidad. Así que puedes estar segur@ de que eres víctima de esta infidelidad y de que no está relacionada contigo en absoluto. 

Pero aún sabiendo esto, la infidelidad pone en peligro nuestra autoestima. Tendemos a representar la realidad y a entender el mundo que nos rodea en función de nosotros mismos. Desgraciadamente, esta no es la manera correcta de percibir la realidad. La mayor parte de las cosas que nos pasan no tienen que ver con nosotros. Esto es denominado en psicología “ilusión de control”. Esta falsa sensación de control viene a satisfacer nuestro, humano y poco saludable, instinto de hipercontrolar nuestro entorno y relaciones. 

La infidelidad no es la expresión de que la pareja no funciona y tampoco define necesariamente a la persona que ha sido infiel. Lo que si define al infiel es la manera de gestionar su infidelidad. Lo veremos a continuación. 

La infidelidad no es una agresión

Al sufrir una infidelidad nos sentimos agraviados y queremos hacer daño al otro. Deseamos que el otro sufra porque interpretamos la infidelidad como una agresión. En realidad, la infidelidad solo es una opción egoísta. La persona infiel está mirando por sus propias necesidades y no por las de la pareja. La persona infiel está buscando la propia satisfacción, ya sea para un encuentro sexual puntual, para un sexo continuado o para satisfacer deseos “más elevados” como el amor, la conexión o la intimidad. No me canso de escuchar en consulta que la conexión íntima, que se produce en la comunicación, es la peor de las infidelidades. 

Tendemos a interpretar la infidelidad como una agresión y respondemos atacando verbalmente, lo que siempre resulta insano para nosotros. Agredir al otro es siempre poco terapéutico porque nos hace sentir mal. Una infidelidad no es un acto que tenga como objeto causar un perjuicio en el otro. Una infidelidad no es una agresión. 

La infidelidad es un acto egoísta, que tiene como objeto satisfacerse uno mismo. Informa de que su perfil es egoísta porque mira más por los intereses y necesidades propios que por los de la pareja. La infidelidad, igual que dejar a tu pareja, son siempre opciones, aunque ninguna de ellas sea deseable para el que apuesta por la relación. Ambas tienen que ver con el perfil del que es infiel y del que deja. 

Es normal que si te han sido infiel también te hayan mentido para borrar sus huellas, y de esta forma, facilitar su logística hacia la autosatisfacción. Es probable que estas mentiras se agolpen en tu cabeza produciendo un tsunami emocional. Como las olas de un mar agitado, las mentiras que tu pareja usa para seguir siendo infiel se amontonan en tu conciencia desquiciándote. Recuerda que esas mentiras son sólo actos egoístas que permitieron la logística de la infidelidad, pero nunca son agresiones. Estás mentiras tienen como objeto reducir el impacto emocional en ti. 

Sé que estas líneas pueden estar removiéndote. Recuerda que el objetivo es que vuelvas a encontrarte bien. Sigue leyendo. 

Cuando La infidelidad es un accidente

La mayor parte de las infidelidades son accidentes graduales: El 85% las infidelidades se dan en el trabajo y con amigos de la pareja. 

No son actos conscientes planificados de antemano, no son la expresión de que la pareja no funcionaba y en muchos casos tampoco son la expresión de un perfil infiel. Son accidentes de intimidad con el típico compañer@ de trabajo con el que conversas más a menudo que con otr@s, con quién compartes, en el día día, algún que otro asunto personal, con quien te tomas un café, te acabas sintiendo cómod@, con el que sales a tomar una copa junto al resto del equipo de trabajo, y con el que probablemente un día te sientes más conectad@. Llegados a este punto, probablemente se escapa un beso y poco más. A las semanas, puede volver a reproducirse un hecho parecido y antes de aparecer más sexo, y sin darte cuenta, no puedes quitarte a esa persona de la cabeza porque te has enamorado. Es entonces cuando ya no hay vuelta atrás. Este enamoramiento es el punto de inflexión que sí afectará a tu relación realmente. Esto le puede pasar a todo el mundo. 

A consulta vienen hombres y mujeres que jamás pensaron que podrían avanzar en una infidelidad, que siempre lo han criticado en conversación pero que finalmente han acabado sucumbiendo a ella. Por ello se tachan de malas personas, aunque en realidad hay una gran diferencia entre tener un perfil de infidelidad y cometer una infidelidad, resultado de un accidente, facilitado por el exceso de confianza de pensar que lo controlas. 

El infiel no es el que comete una infidelidad puntual, sino que posee un perfil. Este patrón de comportamiento, que se repite en el tiempo con distintas parejas, supone un problema de autocontrol que atenta contra la estabilidad en las relaciones. 

Aceptar la infidelidad y la mentira

Que te quedes en tu relación después de una infidelidad, o te separes, será una decisión que tomarás tú.  Ni tu psicólogo, ni tus amigos o seres queridos deben participar. Los psicólogos nunca le decimos a nuestros pacientes lo que deben hacer. A pesar de ello, estoy seguro de que has visto videos, o leídos libros, en los que te aconsejan alejarte inmediatamente de cualquiera que sea infiel. Desgraciada o afortunadamente, solo uno mismo debe decidir sobre el futuro de su relación de pareja. 

Para que puedas tomar la decisión, sobre la continuidad o no de tu pareja, primero debes aceptar la infidelidad. Recuerda que aceptar una infidelidad no es sinónimo de resignarse a estar en una relación que no deseas. Para poder aceptar una infidelidad primero debes dejar de ver la relación como una obligación de por vida. 

Son muchos los beneficios de aceptar una infidelidad. La aceptación te ayudará a sentirte más relajado, combatirá los porqués y detendrá la lavadora que en este momento es tu cabeza. Si consigues aceptar la infidelidad, dejarás de darle vueltas a estas desagradables imágenes. Además, la idea obsesiva de perder tu proyecto de pareja se irá haciendo menos amenazante. 

Un proyecto de pareja nunca es una obligación. No se trata de una hipoteca. La pareja es una opción. En nombre del proyecto de pareja se hacen verdaderas tropelías. Este es el caso de aquellas personas que exigen que la pareja satisfaga las deudas de lo invertido. Esto resulta absurdo si pensamos que la relación es algo voluntario. Por eso, es imposible que en una relación se acumulen deudas de ningún tipo. 

Sigamos cogiendo perspectiva sobre las relaciones. No hay nada seguro. Una psicología más ingenua, que es siempre menos adaptativa, necesita certezas, anticipa que la relación está blindada. Que es para siempre. Si algo saliera mal, el impacto en esta psicología cándida sería devastador. La frustración sería enorme. Desafortunadamente las cosas, y no solo las relaciones, no son para siempre.

Protégete. Para ello empieza a enfocar las relaciones como algo temporal. La infidelidad suele hacer mucho daño porque te recuerda que las relaciones son finitas, que antes o después se acaban. Para muchas personas, las relaciones son un proyecto conjunto que en estos momentos resulta amenazado con tocar su fin. Por eso hace tanto daño. No solo porque pierdes a tu pareja, sino porque pierdes el proyecto que habíais construido juntos. Las psicologías más conmocionadas son de nuevo las más ingenuas. Son aquellas que nunca pensaron que su relación podía acabarse. Cada vez hay más consenso en la psicología clínica sobre la duración de las relaciones. Está duración está limitada estadísticamente en la actualidad entre los tres y los cinco años. Si tu relación está siendo más duradera no consideramos que sea mejor ni peor, pero seguro que si será una desviación típica con respecto a la media. 

Acepta que la infidelidad se ha producido para poder pasar página y seguir adelante, te quedes o no, en tu relación de pareja. ¡Ojo!, porque la comunicación no es una herramienta eficaz para poder pasar página. Lo es la propia psicología. La única manera de resolverlo consiste en ponerte en el lugar de los demás para poder entender la realidad de lo que está pasando. Entender a tu pareja es la única manera de pasar página sin sentir rencor ni acumular desconfianza. La aceptación es la herramienta que necesitas, te quedes o no en tu relación de pareja. Sigamos intentando avanzar en tu bienestar empatizando con tu pareja infiel. 

Cuando el/la infiel se enamora

Cuando te enamoras eres poco objetivo. Ya hemos hablado de porqué te enamoras en este mismo libro. El enamoramiento supone llevar a extremo las virtudes de alguien. Atiendes selectivamente a sus características personales positivas y obvias las negativas. Si existiera algún aspecto negativo, pensarás que puedes cambiarlo, así que la expectativa de relación siempre existe y puede ser idealizada. Queda claro que durante el enamoramiento no somos objetivos. 

El enamoramiento es un antiguo programa evolutivo que llevamos incorporado todos los seres humanos. Sirve para permanecer vinculados en nuestras relaciones, protegiendo nuestra pareja y a nuestra progenie. Estar enamorado hace que interpretes otras opciones de relación de forma menos apetecible. Este es un mecanismo necesario que, durante miles de años, ha favorecido a la especie humana y no tanto al individuo en particular. En la actualidad puedes tener descendencia sin la protección de una pareja. Hoy en día, el enamoramiento se sigue produciendo, a pesar de que ya no tenga un sentido adaptativo. 

Esta impronta, o lazo emocional, te vincula de tal forma a otra persona, que haría que te quedaras en esa relación a pesar de que fuera tóxica. Por eso, el infiel que se ha enamorado siempre empieza a ver su anterior relación como menos apetecible, aunque no se ajuste a la realidad. 

Cómo detectar una infidelidad

Hoy en día es más fácil ser infiel, pero es más difícil guardar el secreto. En la era digital es más fácil encontrar compañeros en el delito, pero a su vez más complicado borrar la huella digital. Te puede delatar un mensaje desde cualquier plataforma, un movimiento bancario o un registro telefónico. En su mayor parte las infidelidades son detectadas a los seis meses, cuando uno se relaja y baja la guardia.

La pareja antes de encontrar una evidencia clara de infidelidad ya tiene sensaciones de que la infidelidad se está produciendo. El infiel suele hacer cambios en su estilo de vida, en sus ocios y en su forma de vestir. Su deseo sexual es muy alto al principio y muy bajo después. Cambian también sus hábitos y la manera de relacionarse con su teléfono o a través de las redes sociales. Podemos observar en este momento que, el infiel está más distante. Incluso más adelante, si aparece el enamoramiento, pueden llegar a sentir incluso asco ante el contacto físico con la antigua pareja. Es posible que incluso en este momento tú tengas la sensación de que has identificado a la persona con quien te es infiel tu pareja, y por lo general, suele ajustarse sorprendentemente a la realidad. Sí, probablemente se trata de ese/a compañer@ de trabajo de quien tanto te habla. Así que si te dejas llevar por las sensaciones puedes saber con gran precisión, cuándo, cuánto y con quién. En el caso de que sufras unos celos patológico, tus intuiciones pueden no ser una guía correcta, así que deberás desconfiar de ellas. 

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